La apreciación del comportamiento en el trabajo puede servir para orientar la actividad y las funciones de los trabajadores. Esta evaluación permite: - Conseguir una mejor interacción entre individuos. - Mejorar la eficacia de las personas y equipos de trabajo frente a sus objetivos. - Recoger información sobre el funcionamiento actual y las competencias que se pueden desarrollar en las personas y equipos. Para que el trabajador acepte sin reparos una evaluación de su comportamiento profesional y esta sea satisfactoria, deben darse diversas características: - Hay que tratar los hechos con una constatación basada en observaciones duraderas, que den lugar a una evaluación continua. - La evaluación hay que considerarla como una forma de ayudar al trabajador a desarrollarse. - La evaluación es un sistema abierto, con posibilidad de discusión. Una buena evaluación del desempeño y rendimiento en los puestos de trabajo debe relacionar los resultados conseguidos con las características profesionales. Dentro de las técnicas para evaluar a los trabajadores, hay que distinguir: - El propio proceso de evaluación: es la atención continua prestada al comportamiento en el trabajo para proporcionar apoyo al personal. - La entrevista periódica: es el tiempo dedicado para hacer balance mutuo de cuánto se ha realizado. Está relacionado con los objetivos, medios y comportamientos fijados. Los fallos operativos en la evaluación del desempeño y rendimiento en los puestos de trabajo pueden surgir por dos tipos de problemas: 1. Por apreciar mal la conducta en el trabajo, debido a que no se conocen las competencias y potencial de los trabajadores. 2. Por la poca comunicación con los trabajadores sobre su competitividad, por lo que no puede orientarse su trabajo hacia los objetivos de la empresa. |