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La creación de una pequeña empresa puede ser causada por una necesidad o por un deseo. A veces tras un largo tiempo desempleado, suele optarse por el autoempleo, creando pequeñas empresas. En otras ocasiones, el carácter emprendedor de la persona hace que lleve a la práctica sus ideas de negocio. La creación de una empresa requiere una idea, planificación, valoración, medios…
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La creación de una pequeña empresa pasa por varias fases:
Idea de negocio: en primer lugar hay que tener una idea de negocio, y debemos comprobar si podría tener éxito. Para ello, se recurre a dos fuentes: el test de la idea, que son unas preguntas que se hacen a uno mismo sobre compradores, productos o servicios, competidores…; y contrastar la idea con otras personas: con socios, personas con experiencia, asociaciones de empresarios, consumidores…
Desarrollo de la idea: en segundo lugar, hay que realizar una descripción detallada del producto o servicio que quiera introducirse en el mercado. Es preciso seleccionar el área de negocio, ver las novedades y ventajas que aporta, y establecer las necesidades que se pretenden cubrir.
Plan de empresa: en tercer lugar, se debe elaborar un Plan de empresa, en el que se deben recoger:
Resumen de la empresa: con los objetivos y factores para el éxito.
Empresa: su forma jurídico, gastos iniciales, financiación, local…
Producto o servicio a producir o prestar.
Análisis del mercado: viendo los competidores, demanda, precios…
Plan comercial: hay que determinar el producto y sus características, el precio, la distribución, la comunicación y publicidad, y la atención al cliente.
Plan de personal: número de puestos de trabajo y perfiles profesionales.
Plan financiero: balance inicial, análisis del punto de equilibrio, previsiones de pérdidas y ganancias durante los 3 primeros años.
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Cualquier empresa ha de actuar en un mercado, por lo que debe realizar un estudio previo del mismo. En dicho estudio se recogen: estimaciones, datos necesarios y el análisis de la competencia:
Estimaciones: Una herramienta útil para realizar estimaciones es el DAFO, que consiste en hacer una representación gráfica de las amenazas y oportunidades para la empresa, comprobando los puntos fuertes y débiles de la misma.
Datos: Es conveniente conocer diversos datos:
Tamaño del mercado y de las empresas que actúan en él.
Evolución del sector, para ver los puntos fuertes y los débiles.
Fragmentación del mercado, viendo si hay alguna empresa líder.
Estacionalidad, según una época del año u otra, la demanda varía.
Posible normativa legal que limite actuaciones en el mercado.
Canales de distribución en el sector.
Barreras de entrada y salida en el mercado.
Análisis de la competencia: Con respecto a la competencia, es necesario analizar varios datos: conocer a los competidores, cuánto venden, los productos y servicios que comercializan, sus precios, la promoción y publicidad que utilizan, la ubicación de los competidores, las ventajas y desventajas del producto a comercializar comparado con el de los competidores, entre otros. Una técnica a aplicar en este sentido es el benchmarking, que estudia a las empresas líderes para aprender, en base a ello, mejores prácticas, adaptándolas o mejorándolas.
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La localización es la ubicación física elegida por el empresario para su empresa. Los factores a tener en cuenta en la localización de una empresa son:
Los mercados de consumo.
Las posibilidades de abastecimiento de materias primas, recursos y su transporte.
La distribución de los productos o servicios que se producen.
Las características y precio del terreno y el ambiente.
Las posibilidades de obtención de capital.
Factores de tipo jurídico, fiscal o social.
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Los promotores de un proyecto empresarial deben definir la forma jurídica de su empresa. Las consecuencias de esta decisión son de responsabilidad patrimonial, de participación en la gestión, fiscales, de toma de decisiones, entre otras. Los factores que hay que tener en cuenta para definir la forma jurídica de la empresa son:
El tipo de actividad a ejercer.
El número de personas que participan en el proyecto empresarial.
La responsabilidad de promotores.
Las necesidades económicas del proyecto.
La fiscalidad (impuestos a pagar).
Las subvenciones (algunas están vinculadas a determinadas formas jurídicas).
Son tres las formas jurídicas que puede adoptar la empresa: empresario individual, sociedad civil o empresario social:
Empresario individual: cuando la empresa se constituye como persona física por un solo individuo que ejerce la actividad en nombre propio. Tiene una responsabilidad ilimitada, y la gestión de la empresa queda a su libre albedrío.
Sociedad civil: se constituye mediante un contrato en el que dos o más personas ponen en común dinero, bienes o industria para repartir entre sí las ganancias. La responsabilidad de los socios es ilimitada y subsidiaria.
Empresario social: se produce cuando la empresa se constituye como persona jurídica por uno o por varios individuos. La forma más usual es la Sociedad de Responsabilidad Limitada, aunque hayt otras como la colectiva, la comanditaria simple, comanditaria por acciones, SA, SA Laborales, SL laborales, o cooperativas.
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Para que un proyecto de empresa sea viable, necesita de disponer de los medios financieros necesarios (plan de financiación), para ser invertidos en recursos materiales (plan de inversión) que permita desarrollar las operaciones para ofrecer unos productos y servicios al mercado (plan de ingresos y gastos y plan de marketing) que generen unos flujos monetarios (plan de tesorería) que permitan al empresario obtener unos beneficios que compensen el esfuerzo y dinero invertidos y el riesgo asumido.
El plan de viabilidad económica y financiera necesita, pues, de la estimación en diversos aspectos: plan de inversión y financiación, previsión de ingresos y gastos, presupuesto de tesorería, el punto muerto, el periodo medio de maduración, y la rentabilidad de la inversión.
Plan de inversión y financiación: Invertir supone inmovilizar recursos financieros para generar fondos en el futuro. En este ámbito es conveniente tener en cuenta: las inversiones a realizar y valoración de los activos a adquirir, los recursos financieros necesarios, y la estructura de esos recursos (relación de fondos propios y ajenos). Un programa de inversiones debe recoger los activos necesarios para la realización de las operaciones, su precio y el momento de adquisición.
Previsión de ingresos y gastos: Las estimaciones de ingresos se basan en las previsiones de ventas y de precios. Esto puede deducirse del entorno y del análisis del mercado y sector. A su vez, una adecuada clasificación de los gastos permite realizar un análisis de los costes unitarios de los productos con objeto de conocer los márgenes de cada uno y tomar decisiones de posicionamiento en mercado e inversiones.
Presupuesto de tesorería: En este documento, se recogen las previsiones de cobros y pagos de la empresa (cash flow), sirviendo para analizar los posibles desfases de tesorería y buscando formas de financiación de los mismos (elaboración mensual).
El punto muerto (o umbral de rentabilidad): alude al número de unidades que ha de vender la empresa para no tener beneficios, ni pérdidas. A partir de ese punto, comenzará a tener beneficios.
Periodo medio de maduración: Es el tiempo que transcurre desde que la empresa invierte la primera unidad monetaria en el proceso productivo hasta que es recuperada una vez vendido el producto o servicio y se cobra. Es conveniente conocerlo para planificar las necesidades de financiación a corto plazo y analizar el fondo de la maniobra.
Rentabilidad de la inversión: en este sentido, se analiza la viabilidad de la inversión y se selecciona la mejor alternativa al respecto. Tradicionalmente, hay tres métodos: pay-back, Valor actual neto (VAN) y la Tasa Interna de Rentabilidad (TIR):
Pay-back (o periodo de recuperación): es el tiempo que tarda en recuperarse una inversión. Este método mide, por tanto, el tiempo que tarda en recuperarse lo invertido. Para ello, se suman los fondos que se generan cada año hasta que se igualen a los fondos comprometidos.
Valor Actual Neto (VAN): es el valor actual de los flujos de caja descontada de la inversión inicial. A mayor VAN, más rentabilidad de inversión.
Tasa Interna de Rentabilidad (TIR) (o tasa interna de retorno): mide la tasa de rendimiento que tiene la inversión.
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A la hora de constituir una empresa, se debe realizar una serie de trámites legales, que entre el empresario individual y la sociedad civil, se distinguen algunas diferencias:
Empresario individual: Para ser empresario individual hay que ser mayor de edad y disponer libremente de los bienes propios. Los trámites de constitución y puesta en marcha a realizar son:
Declaración censal de alta de actividad.
Alta en el Impuesto de Actividades Económicas.
Declaración de la Renta de las personas físicas (dar de alta a los profesionales) en el régimen que les corresponda: estimación directa, objetiva o simplificada).
Declaración de alta en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
Alta en el Régimen Especial para trabajadores autónomos en la SS.
Inscripción como empresario en la SS si se contratan trabajadores.
Afiliación y alta de los trabajadores en la SS.
Registro de los contratos de los trabajadores en el SPE o notificación de dicha contratación.
Sociedades civiles o mercantiles: Para constituir una sociedad civil, los trámites son:
Certificación negativa del nombre (disponibilidad del nombre del negocio).
Peritaje de las aportaciones no dinerarias (solo en SA).
Elaboración de Estatutos.
Depósito del capital social en un banco o Caja de Ahorros.
Otorgamiento de escritura pública ante notario.
Declaración censal y obtención del CIF.
Alta en el impuesto de actividades económicas (IAE), en el IVA y en el impuesto de sociedades.
Alta de trabajadores en la SS y en el régimen especial de trabajadores autónomos de la SS de los administradores o consejo de administración.
Inscripción de la empresa en Hacienda como retenedora de IRPF e inscripción de la empresa en la SS.
Inscripción de la sociedad en el Registro Mercantil.
Autoliquidación y pago del impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.
Diligencia de presentación de libros en el Registro Mercantil.
Registro de los contratos de los trabajadores en el SPE o su comunicación.
Apertura de centro de trabajo.
En el caso de sociedades cooperativas y sociedades laborales hay algunas variaciones: la certificación negativa de nombre se solicita en el registro de Cooperativas de la Dirección General de Cooperativas y SL, escritura pública, inscripción en el Registro, celebración de asamblea constituyente en las cooperativas, y calificación laboral para las sociedades laborales.
Hay otros trámites que deben realizar las empresas además de los mencionados: licencia de obras (para poder realizar obras en el negocio), licencia de apertura (comprobándose que las instalaciones están en perfectas condiciones para abrir el establecimiento), cambio de titularidad y cambio de actividad.
Algunas actividades, por su especificidad, requieren de unos trámites exclusivos, como las siguientes:
Actividades industriales, talleres de reparación y almacenes de sustancias tóxicas.
Actividades de construcción, instalaciones y reparaciones eléctricas, y actividades de ingeniería y consultoría.
Industrias y establecimientos alimentarios no detallistas.
Bares, restaurantes y cafeterías, agencias de viajes, y empresas de seguridad.
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La subvención es una transferencia a fondo pedido que un organismo público realiza a un particular, empresa u otra entidad para que dicho patrimonio se utilice para un objetivo concreto. Hay varios tipos de subvención:
Subvenciones a la explotación: para ayudar a empresas con dificultades.
Subvenciones en capital: para adquirir activos fijos.
Subvenciones de tipos de interés: tratan de abaratar la financiación de la empresa.
Subvenciones al empleo: favorecen la contratación de trabajadores por parte de las empresas.
Subvenciones sectoriales: dirigidas a sectores concretos de la act. económica.
Subvenciones a sectores desfavorecidos (para la creación de empresas dirigidas a mujeres o jóvenes por ejemplo).
Subvenciones de mantenimiento (para sobrevivir una empresa durante un tiempo).
Subvenciones fiscales (para impuestos locales y estatales).
Prácticamente, todas las empresas pueden ser acreedoras a una subvención. Para tramitar una subvención, deben tenerse en cuenta varios factores:
La subvención debe basarse en el proyecto.
Es necesario conocer la política de subvenciones de la administración que las concede.
Desarrollar el proyecto sabiendo que las subvenciones suelen retrasarse.
Buscar información sobre los organismos que conceden la subvención en la que se tenga interés de adquirir.
Localizar una persona de contacto en la institución que concede la subvención, centralizando en él las consultas.
Poner en relación los impresos oficiales de la solicitud con el plan de inversión realizado.
Hacer revisar los impresos por un experto y no dejar casillas sin rellenar.
Hacer un seguimiento de la solicitud tras entregar la documentación.
Las ayudas europeas cada vez tienen más prestigio y pueden beneficiarse de ellas los proyectos empresariales. Por grupos, las ayudas más destacadas son:
Fondos estructurales: corrige desigualdades (ej: FEDER, FEOGA…).
Fondos de cohesión: tratan de favorecer a los países más desfavorecidos.
Iniciativas comunitarias: para problemas concretos de importancia.
Proyectos piloto: tratan de ser innovadores y potenciar nuevas vías para el desarrollo económico y social.
Programas de I+D: renuevan y potencian el desarrollo de actividades de investigación.
Programas de ayuda a países en desarrollo: pueden adquirirla las empresas que dirijan sus actuaciones a esos mercados.
El emprendedor debe saber dónde buscar información: Ayuntamiento, centros de asesoramientos, instituciones y empresas privadas, Comercio, internet…
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La creación de una empresa depende de muchos factores:
No supone ganar dinero inmediatamente. Habrá momentos de desaliento o no, y se asume un riesgo al crearla.
Hay que desarrollar un Plan de empresa mediante diversos criterios.
Hay que estudiar el entorno, tener en cuenta las subvenciones, y realizar diversas tramitaciones legales para el adecuado funcionamiento de la empresa.
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