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| La empresa, en el desarrollo de su proceso productivo, necesita usar recursos. Ello implica un coste. La empresa estudia dichos costes, pasando por varias fases:
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Análisis o clasificación de los costes: se clasifican los elementos que integran los costes en función de sus características físicas y jurídicas (compra de materias primas, salarios, amortizaciones…).
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Periodificación: supone imputar los costes al ejercicio económico en los que se ha producido, teniendo en cuenta los pagos diferidos (pago posterior a la producción del gasto) y los anticipados (anterior al gasto).
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Localización: supone repartir los costes entre los centros, secciones, o puestos de trabajo que los han ocasionado, éstos son los lugares de coste.
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Imputación: hay dos modelos: el tradicional (consiste en asignar los costes indirectos a los centros de coste), y el sistema ABC (Activity Based Costing, consiste en descomponer el proceso de producción en elementos más simples, en diversas actividades).
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Control de costes: es la base para la obtención de beneficios y planificación de la empresa. El control de costes indica las desviaciones producidas sobre lo presupuestado para tomar las decisiones pertinentes.
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Clasificación de los costes
Hay diversas clasificaciones de los costes en función del criterio adoptado:
Según su variación respecto al volumen de actividad, pueden ser:
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Costes fijos: aluden a los costes que permanecen constantes para una determinada estructura empresarial durante un periodo de tiempo y para una actividad concreta.
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Costes variables: son los que varían en función de la actividad de la empresa.
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Costes semifijos y semivariables: se diferencian en función de cómo nacen o evolucionan.
Según el consumo, pueden ser:
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Costes totales: alude al consumo de factores para obtener un output medido en términos monetarios.
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Costes marginados: alude a la última unidad de output realizada.
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Costes óptimos: representa la mejor combinación de factores productivos y su aprovechamiento para obtener un determinado output.
Según la forma de imputar los costes, pueden ser:
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Costes directos: son los que se identifican con el producto que los ha originado.
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Costes indirectos: son los que no se identifican con la producción ni con los centros de costes.
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Costes semidirectos: son los que se identifican con un centro de coste, taller…
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Costes controlables: dependen de su gestor, que puede variarlos o suprimirlos.
Según el lugar en que se produzca, los costes pueden ser:
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Costes externos: son los que surgen en el ámbito externo y se calculan mediante la contabilidad general.
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Costes internos: son los que surgen en el ámbito interno, y lo comunica la contabilidad analítica.
Según la función de los costes en la empresa, los costes pueden ser: de adquisición y/o producción, de comercialización, de administración y financieros.
Hay otros tipos de costes, como: los históricos (se calculan a partir de consumos reales producidos en la empresa), o costes predeterminados (son los costes que se preveen durante un periodo determinado de tiempo).
Hay costes diferenciales (es el coste medio por unidad debido al incremento de la actividad) y suplementarios (representan el incremento total de los costes por el aumento de actividad). Hay costes explícitos (se corresponden con los pagos de los factores de producción que la empresa adquiere), y costes implícitos (se corresponden con el pago de los factores propios que la empresa utiliza para producir).
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